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Desde James Bond a Evelyn Salt, pasando por su último alter-ego Angelina Jolie, los espías de Hollywood suelen ser agentes del gobierno que realizan operaciones encubiertas contra otras naciones.

Pero existen también otros tipos de espías, y todos comparten un objetivo: recabar secretos que sus objetivos preferirían mantener ocultos. "Los medios presentan a los espías como muy glamurosos, pero la realidad es que hay muy diferentes formas de espionaje", afirmaba Patrick O'Donnell, un historiador militar y experto en espionaje que ha escrito varios libros sobre el mundo de los espías.

Ya sea que estén capturando los estrábicos ojos de un amante o vendiendo recetas secretas, los agentes especiales siguen ganando su dinero con el espionaje no tradicional.

Puntos de atracción

A un detective o investigador privado, a menudo se le contrata para investigar casos de personas desaparecidas o por sospecha de adulterio. El detective privado de las estereotipadas películas y programas de televisión se representa escondido detrás de un árbol o de en coche, sacando fotos con una cámara con zoom, ya que sus objetivos se muestran alegremente ese día.

Aunque la mayoría de los investigadores privados procuran mantenerse a distancia segura de las personas que están espiando, un cierto tipo de espia, llamado un "honeypot" [punto de atracción], sabe más de una forma de acercarse a su objetivo, dijo O'Donnell.

Conocidos en la industria como "agentes de vigilancia relacional," los espías honeypot son contratados por hombres o mujeres casados que sospechan que sus esposas/os pueden estar teniendo una aventura o que no se resistiría a la tentación de engañar.

Janette Jones, una abuela de 45 años de edad y madre de cuatro hijos, es una honeypot muy bien pagada en Londres, cuyo trabajo consiste en probar si un marido o novio engañarán. La mujer que contrata a Jones le paga básicamente para charlar inocentemente con su pareja para ver si muerde el anzuelo. Si lo hace, aumenta el coqueteo y, a veces, conlleva al sexo.

"Si quieren una prueba definitiva, se requiere llegar a dormir con su hombre", comentó Jones a The Sun, un diario británico. "Es mi responsabilidad descubrir si un hombre es capaz de engañar. Si se necesita dormir con él para hacer eso, entonces, simplemente, es parte de mi trabajo."

Jones trabaja para una agencia que se especializa en espías honeypot y ha descrito la vigilancia como un asunto serio que requiere de muchas habilidades. Cuando fue contratada, se entrenó durante semanas en auto-defensa, técnicas de vigilancia y en cómo utilizar la tecnología, como micrófonos ocultos, cámaras y vídeos. Ella fue entrenada en los diversos métodos para atraer a un hombre, al que se refiere como su "objetivo".

"Mi tasa de éxito como honey-cazadora es un cien por ciento", dijo Jones. "Al menos, nunca he fallado a la hora de conseguir un beso."

Espionaje industrial

Las empresas alquilan espías corporativos, o espías industriales, para obtener información valiosa de sus competidores. El espionaje industrial también puede incluir a los antiguos empleados que se van a trabajar para los competidores y revelan secretos de su anterior empleador.

Los secretos de empresa abarcan información relativa a fórmulas clave (por ejemplo, la receta de la Coca-Cola), los equipos utilizados, la cantidad de producto fabricado, las estimaciones de beneficios del proyecto y los planes para futuras campañas de publicidad.

Por ejemplo, en 1965, los Abbott Laboratories en Chicago norte, Illinois, presentó una demanda contra dos de sus antiguos empleados, alegando que sabían de memoria la fórmula de su edulcorante artificial de gran éxito, Sucaryl, y la duplicaron para un producto perteneciente a la competencia de Abbott.

Mientras que un subterfugio corporativo puede ser inmoral, no es necesariamente ilegal. La Ley de espionaje económico, que fue aprobada en 1996, proporciona una manera de tratar con agentes extranjeros que roban secretos comerciales de empresas estadounidenses, y requiere que las empresas demuestren que la información robada era, de hecho, un secreto. Por ejemplo, el código fuente de Microsoft Windows es un secreto comercial, pero los archivos públicos, patentes e informes anuales, técnicamente no lo son.

Esta laguna jurídica permite a los empleados recolectar información mientras trabaja para una empresa y luego se ofrecerla en secreto a empresas rivales a altísimos precios. Otros dejan el trabajo de inmediato para tomar un empleo mejor pagado en la competencia, utilizando sus conocimientos previos como palanca para negociar el remuneración.

Algunas empresas incluso tienen entre su personal a empleados de “inteligencia competitiva''. El enfoque de estos trabajadores está dirigido a la consecución de información sobre proyectos de sus competidores, con la idea de que su empresa pueda ir siempre un paso por delante de la competencia. Si bien no se trata de un espionaje del nivel de la CIA, estos espías siguen haciendo la parte que les toca en el arte del fisgoneo.


- Referencia: LiveScience.com, por Remy Melina
- Fuente: LifesLittleMysteries.

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Editor del blog Pedro Donaire

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