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» » El poder de practicar ciertas posturas

Si te satisface el "poder de una corbata", es posible que también quieras una buena pose que también represente una postura de poder. Una nueva investigación El poder de practicar ciertas posturas indica que la pose desinhibida de una persona que ocupa su espacio, altera los niveles hormonales y hace que la persona se sienta más fuerte y dispuesta a tomar riesgos.


"Estas actitudes realmente te hacen más fuerte", señaló el investigador del estudio Amy C.J. Cuddy, psicólogo social de la Escuela de Negocios de Harvard.

Lo contrario también resulta ser cierto: Las posturas constrictivas reducen la sensación de poder de una persona y su voluntad para asumir riesgos.

Cuando Cuddy enseña los resultados del estudio a sus estudiantes, "literalmente, veo a los estudiantes de M.B.A. modificando su postura cuando les hablo acerca de los resultados", apuntó. Mucho después informan de los resultados positivos en las entrevistas de trabajo, reuniones y otras situaciones. "Es la parte de la investigación que más satisfacción me ha producido", comentó.

El poder de la postura

En el estudio, los investigadores les asignó aleatoriamente a 42 participantes, 26 de ellos mujeres, que asumieran una pose ya sea de bajo o alto poder. Los posadores de alto poder pasaron un minuto sentados en una silla frente a un escritorio, con los pies apoyados en él y las manos entrelazadas detrás de la cabeza, y, los de la otra postura, estuvieron de pie, inclinados hacia delante sobre una mesa, con los brazos extendidos y las manos apoyadas sobre la mesa. En ambas posturas, los participantes tomaban su espacio. La expresión de poder no se limita al mundo de los humanos. Por ejemplo, los pavos reales atraen a su pareja con sus colas y los chimpancés hinchan el pecho para hacer valer su rango jerárquico, anotaron los investigadores.

"Estas poses de poder están profundamente entretejidas con la selección evolutiva de lo que se entiende como "alfa", escribían los investigadores en la edición de septiembre de la revista Psychological Science.

El grupo con pose de bajo poder, se sentó durante un minuto con las manos cruzadas sobre sus muslos, las piernas juntas, y estuvieron durante un minuto con los brazos plegados y las piernas cruzadas.

Después que los sujetos terminaron sus poses, se les dio $ 2 con la opción de guardarlo o jugarlo al azar en un juego de dados. Dependiendo de los resultados, los sujetos podrían duplicar su dinero o perderlo.

A los sujetos también se les pidió que calificaran como "poderoso" o "responsable" lo que sentían. Los investigadores midieron los niveles de hormonas antes y después de las poses.

Los que tenían las poses de alto poder, registraron un aumento de la testosterona, en tanto que sus niveles hormonales de estrés, el cortisol, disminuían. La testosterona se asocia con la dominación y tiende a subir antes de una competición y después de una victoria, pero no después de una derrota, según una investigación previa. La gente con poder tienden a tener menores niveles de cortisol. Aunque los niveles de cortisol puede fluctuar como respuesta a los desafíos, si los niveles de cortisol están crónicamente elevados en las personas con bajo poder se asocia con problemas de salud.

Los de poses de alto poder fueron más propensos a arriesgar sus 2 dólares ante la oportunidad de duplicarlos: un 86% jugó la apuesta, frente al 60% de los de poses de bajo poder. También dijeron sentirse más poderosos y responsables que los de poses de bajo poder.

¿Esto es universal?

Este estudio es parte de un campo psicológico de investigación llamado personificación. La idea básica es que la relación entre mente y cuerpo no es una calle de sentido único, con la mente dando órdenes para que el cuerpo las realice. Por el contrario, el cuerpo también influye en la mente. Otros estudios han indicado, por ejemplo, que el mantenimiento de una expresión, como la sonrisa, pueden alterar el estado de ánimo, así como una postura encorvada.

Esta nueva investigación parece ser la primera en relacionar posturas del cuerpo con estados mentales y con niveles hormonales, señaló Thomas Schubert, psicólogo social del Instituto Universitario de Lisboa en Portugal, que no participó en el estudio.

Schubert estudió la regeneración corporal producida al cerrar fuerte los puños. Después de estar cerrando los puños, los hombres dijeron sentirse más poderosos. La mujeres, por el contrario, tenían menos esperanza de control después de cerrar los puños. Los investigadores atribuyeron estos resultados a la idea de que los hombres asocian su propia fuerza física con el poder, mientras que las mujeres lo asocian con la falta de poder. El estudio fue publicado en 2004 en la revista Personality and Social Psychology Bulletin.

Posando en privado

En el estudio más reciente, no se encontraron diferencias de género, lo que sugiere que estas posturas tienen una resonancia que trasciende los sexos, según Schubert.

En otras palabras, mientras que las poses de alto poder parecen tipificar el lenguaje corporal asociado a los hombres occidentales, también parecían hacer que las mujeres se sintieran poderosas.

El hecho de que los sujetos asumieran sus posturas estando aislados, sin siquiera un espejo para mirarse, fue clave en los resultados, resaltó Cuddy. "Esto no se trata de cómo otras personas te están viendo que en estas poses".

La presencia de los observadores pudo haber producido resultados diferentes. Aunque una postura de poder que ocupa espacio es universal, la consideración de lo que se considera socialmente aceptable puede variar entre hombres y mujeres y entre las culturas, de acuerdo con Cuddy.

El mantener una pose sin nadie alrededor, puede afectar a las interacciones posteriores de esa persona. "Estoy realmente interesado en el potencial que puede tener esto para cambiar el mundo de las mujeres", dijo.

Como Cuddy, su compañera investigadora del estudio, Dana Carney, psicóloga social de la Escuela de negocios de la Universidad de Columbia, le habla a sus alumnos sobre el poder de las posturas. Sin embargo, advierte, "no se trata de entrar a una entrevista de trabajo y empezar a tomar poses de poder; más bien, es un uso de la energía que prepara el sistema para soportar con éxito una entrevista, una reunión de negocios o un evento estresante.

El truco

La investigación de la personificación entraña un desafío particular: Si los participantes sospechan la verdadera naturaleza del experimento, pueden alterar su comportamiento y sesgar los resultados.

En un estudio publicado en 1988 en el Journal of Personality and Social Psychology, tres investigadores que estudiaban los efectos de la sonrisa, se le ocurrió una forma ingeniosa de engañar a los participantes. Les dijo que el estudio era de cómo la gente realiza tareas con partes de su cuerpo que normalmente no se utilizan para esas tareas. A continuación, los participantes tenían un lápiz entre los dientes.

Este enfoque abre la puerta a más investigaciones sobre la influencia del cuerpo sobre la mente, según Schubert.

Un estudio de 2006, publicado en la revista Psychological Science, utilizó la misma técnica y se encontró que una sonrisa "subrepticiamente inducida", mantenida al mismo tiempo que se visualizaban imágenes de rostros, reducía de prejuicio racial hacia los negros.

En el estudio de las poses de poder, los investigadores convencieron a los participantes de que el estudio se centraba en cómo la colocación de electrodos por encima y por debajo del corazón podrían influir en la recogida de datos fisiológicos.

- Referencia: LiveScience.com, 1 de octubre 2010, por Wynne Parry

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Editor del blog Pedro Donaire

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