Al agitar muchas pequeñas partículas dentro del agua, la espesa mezcla
resulta altamente viscosa. Pero cuando esta densa suspensión se
desliza a través de una boquilla y forma gotitas, su
comportamiento momentáneamente revela un decidido lado no viscoso.
Los físicos de la universidad de Chicago registraron este comportamiento
sorprendente, en experimentos de laboratorio, con fotografía de alta
velocidad, con la que se puede capturar la acción que acontece en cien
milésimas de segundo o menos.
Los estudiantes Marc Miskin y Heinrich Jaeger,
de la universidad de Chicago, y los profesores de física William J. Friedman y Alicia Townsend
Friedman, esperaban que las suspensiones densas de sus experimentos se
comportaran estrictamente como líquidos viscosos, que tienden a fluir
con
menos libertad que los no-viscosos. La viscosidad ciertamente no
importaba ya que el líquido cargado de partículas comenzó a salir por
la
boquilla, pero no en el momento en que las delgadas gotas se rompían en
dos.
Este nuevo comportamiento parece surgir de la retroalimentación entre
las
tendencias del líquido y lo que permiten las partículas dentro del
líquido. "Mientras que el líquido se deforma y se vuelve más y
más delgado en un determinado punto, las partículas también se mueven
con el líquido. Están atrapadas en el interior del líquido", decía
Jaeger. Si la deformación continúa, las partículas eligen otros caminos.
"El aceite o la miel, formarían un largo hilo y este hilo se
va volviendo más delgado hasta romperse de una forma característica, propia de un
líquido viscoso", continuó explicando Jaeger. "Las partículas de una suspensión densa
conspiran para interactuar con el líquido de manera que se forma un cuello que muestra signos de una
personalidad dividida: Adelgaza de manera no viscosa, como el
agua, mientras que el conjunto exhibe una forma más parecida a la de sus
primos viscosos."
A Miskin y Jaeger les llevó seis meses poder convencerse de que la viscosidad
del líquido de la suspensión era un actor menor en sus
experimentos. "La visión de que esta viscosidad
no debe importar es un tanto herética", dijo Jaeger. "Quién iba a pensarlo?"
Miskin y Jaeger presentaron sus resultados el 5 de marzo y el 20 de marzo fue publicado en Proceedings of the
National Academy of Sciences.
En sus experimentos, Miskin y Jaeger compararon una variedad de
líquidos puros mezclados donde las partículas ocupaban más de la
mitad del volumen.
"Los resultados indican que, por lo que sabemos sobre la ruptura de la gota de
los líquidos puros, no nos permitían predecir los fenómenos observados
en los experimentos", explicaba Jeffrey Morris, profesor de ingeniería
química en el City College de Nueva York. "El resultado más llamativo e
interesante es que, a pesar de estas mezclas son muy
viscosas, la viscosidad juega un papel muy pequeño en la forma en que se
forma una gota."
Pocos estudios han examinado la formación de gotas en las suspensiones
densas. Tal como señalaba Morris, este trabajo podría tener un gran impacto en
aplicaciones como la impresión de inyección de tinta, la combustión de
lechadas relacionadas con el carbón en aceite, y la deposición gota a
gota de células de chips de ADN.
Desafío Científico
En estas aplicaciones, las partículas están a menudo tan densamente
pobladas
que su comportamiento desafía una simple descripción científica, una
que
sólo tuviera en cuenta el tamaño de partículas promedio y la
fracción que ocupan del líquido las partículas, explicaba Morris. El
estudio demostró que las partículas provocaban deformaciones y, con
frecuencia, sobresalían a través del líquido, desde hacer incompleta
cualquier
descripción, hasta cuestiones fundamentales sobre la interfaz
entre la mezcla de líquido y su entorno.
"Miskin y Jaeger ofrecen argumentos de la importancia de estas
protuberancias en su trabajo, y sugieren que el tema es de mayor
importancia para cualquier flujo, donde las partículas
cargadas de un líquido mantiene una interfaz con otro fluido", dijo Morris.
Miskin y Jaeger han verificado sus resultados de forma sistemática,
evaluando distintas viscosidades, tamaños de partículas y líquidos
en suspensión, y ha desarrollado un modelo matemático para explicar
cómo los cuellos de gota evolucionan con el tiempo hasta que se rompen.
La
predicción inicial contraria a la intuición de este modelo era
que las partículas más grandes deberían producir un comportamiento
semejante al del agua pura sin ningún tipo de partículas. "Si queremos
hacer que se comporte más como un líquido puro no-viscoso, necesitamos
grandes partículas", comentaba Jaeger, intrigado por el almacén de
sorpresas que guarda la naturaleza.
Miskin y Jaeger observaron esto, sobre todo cuando el tamaño de partícula se
acercaba a una cierta fracción del diámetro de la boquilla, dejando las partículas visibles a simple vista.
"Uno cree que tiene una idea bastante buena de lo que podría pasar,
pero te encuentras una sorpresa en cada esquina. Sinceramente,
la búsqueda de sorpresas es lo que me gusta de este trabajo", dijo
Jaeger.
- Referencia: EurekAlert.org, 30 Marzo 2012, contacot: Steve Koppes
- Fuente: Universidad de Chicago.
- Cita: "Droplet formation and scaling in dense suspensions," by Marc
Z. Miskin and HeinrichM. Jaeger, Proceedings of the National Academy of
Sciences, March 20, 2012, Vol. 109, No. 12, page 4389-4394.
- Imagen: En esta imagen, iluminada desde la parte frontal, el agua
separada de una boquilla, contiene partículas de dióxido de circonio que miden 850 micras de
diámetro. El cuello en suspensión mantiene un
perfil simétrico hasta que se estrecha gradualmente hasta la
anchura de sólo una partícula, que es cuando el líquido que rodea las
partículas se rompe. Crédito: Marc Miskin / Heinrich Jaeger
sábado, 31 de marzo de 2012
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