La mordedura de una víbora
no es una experiencia que pudiéramos calificar de relajante. Son venenosas, pueden llegar a
medir varios metros de largo, y sabrían de ti mucho antes que tú supieras de ellas,
sintiendo el calor de tu cuerpo con un par de órganos altamente sensibles al
infrarrojo situados justo debajo de
sus ojos. Toparse con una de estas criaturas en los bosques de América del Sur no sería muy bueno para el corazón de nadie, así
que, resulta irónico, que el veneno de víbora nos haya dado una droga para
tratar la presión arterial alta.
De hecho, las mezclas tóxicas de sustancias químicas que llamamos
venenos tienen una larga historia en los tratamientos médicos. Desde
los sapos
venenosos a las tarántulas tóxicas, los animales venenosos han
proporcionado
ingredientes para las medicinas tradicionales de todo el mundo. Es
poco probable que lo parezca, pero los venenos tienen muchos de los
atributos que
necesita un buen fármaco. Cuando un animal venenoso se abalanza sobre
su presa, le inyecta unas sustancias químicas que deben ser lo
suficientemente estables como para viajar a través del cuerpo de la
víctima y bastante capaces de evadir las defensas hasta que lleguen a
su sitio de
acción, deben dar en el blanco con una exquisita selectividad y efectos
colaterales mínimos. Milenios de evolución han moldeado finamente los
venenos hasta conseguir exactamente lo que un médico espera que haga un
fármaco inyectado.
No obstante, la medicina occidental ha tenido dificultades para
aprovechar este recurso natural. En 1981, el captopril, un
medicamento basado en el veneno de la víbora, se convirtió en el primer fármaco derivado de un veneno aprobado por la Food
and Drug Administration de EE.UU. En las siguientes dos décadas, las empresas
farmacéuticas produjeron un lento goteo de otras drogas similares. Ahora,
sin embargo, este lento goteo parece que va a convertirse en un flujo
constante, ya que la investigación del veneno entra en la era genómica,
convirtiendo el trabajo laborioso de filtrado mediante
cócteles tóxicos para curas potenciales, en un proceso de alto
rendimiento. El resultado es que el veneno se ha convertido en uno de los mejores productos farmacéuticos.
- Referencia: NewScientist.com, 7 mayo 2012, por James Mitchell Crow
(NewScientist ha hecho un amplio reportaje a este tema dividido en sendos artículos dedicados a distintas clases de venenos).
- Título: "Drugs with bite: The healing powers of venoms"
- Imagen: Wikipedia. Copperhead Agkistrodon contortrix at the Louisville Zoo. Autor:Ltshears
miércoles, 9 de mayo de 2012
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