Cientos de muestras de heces humanas revelan cómo los microbios
intestinales cambian con la edad y varían entre las personas de
diferentes países.
Los humanos de diferentes culturas y localizaciones geográficas difieren en la diversidad de bacterias de sus intestinos, aunque
las funciones metabólicas de las comunidades microbianas sirvan para lo mismo, según un informe de 9 de mayo en la revista Nature.
Los hallazgos provienen de un proyecto de secuenciación a gran escala
llevado a cabo sobre 531 muestras de excrementos humanos de África, Sudamérica y los Estados Unidos.
"Se trata de un trabajo descomunal, con diversos hallazgos importantes", dijo el
científico nutricional David Mills, de la Universidad de California, en
Davis. "Un impresionante y complejo trabajo", coincidió el
biólogo molecular Jeremy Nicholson, del Imperial College de Londres, aunque ellos no participaron en el estudio.
La escala y complejidad del objetivo llevó al equipo de
investigación a responder a una polifacética pregunta: "¿Cuál es el
grado en el que estas comunidades microbianas varían dentro de una
persona, ya sea en función del desarrollo postnatal, del estado fisiológico,
de la tradición cultural y de dónde vive una persona", planteaba el genetista
Jeffrey Gordon, de la Universidad de Washington, en St. Louis, que
dirigió el estudio.
Para ello, los investigadores recolectaron muestras de heces de los
pobladores de zonas rurales de Malawi, amerindios de la Amazonia de
Venezuela y estadounidenses residentes en ciudades. A
continuación, realizaron una secuenciación de alto rendimiento con el ADN
tomado de las muestras, para determinar las especies y cepas de
microbios presentes, y qué genes microbianos eran más abundantes.
El equipo encontró un patrón común a cómo se desarrollaba el microbioma
en los bebés de los tres países. "Les llevó entre 6 y 9 meses obtener
los primeros 6 ó 700 bichos y luego otro par de años conseguir todo el
conjunto", explica Nicholson. "Gordon encontró
que existe el mismo tiempo de desarrollo entre los
países; pero, que los microbiomas resultantes son claramente distintos
entre una población del tercer mundo y una
población más desarrollada".
Una de las diferencias más notables fue el grado de diversidad
microbiana, tanto los amerindios como los habitantes de Malawi tienen una
diversidad mucho mayor que los norteamericanos. "Sin embargo, irónicamente, los
estadounidenses tienen una mayor diversidad en términos de alimentos consumidos", señaló Mills, de lo que cabría esperar en una
correlación con la diversidad microbiana. Gordon sugiere esta falta de la diversidad en
los occidentales podría deberse a "nuestro estilo de
vida, nuestro grado de higiene y al uso de antibióticos", aunque
está claro que se necesitan más investigaciones para comprobar estas posibilidades.
A pesar de estas diferencias entre el microbioma intestinal de las tres
culturas, también había similitudes sorprendentes, apuntó Gordon. Por
ejemplo, "en común a las tres poblaciones, vemos que el cambio por la
edad depende de la biosíntesis vitamínica". En los bebés, las
bacterias intestinales tienden a realizar más copias de genes
implicados en la biosíntesis del folato, mientras que los intestinos de
las personas mayores albergan microbios que transportan más genes para el
metabolismo del folato. Por otra parte, los genes implicados en
la síntesis de la vitamina B-12 se vuelven más frecuentes en el
microbioma intestinal con la edad.
"Lo realmente fascinante acerca de estos resultados", señaló Mills, "es que refleja lo que el huésped necesita."
La documentación y el detalle de microbiomas humanos a través de las
edades y culturas es un recurso importante para estudios venideros. La pregunta obvia que surge es, ¿cuál es diferencia entre
estos bichos que, en su caso, afecte a la salud de las personas? De acuerdo
con una presentación de Liene Bervoets, en el décimonoveno Congreso Europeo
sobre Obesidad en Lyon, Francia, en esta semana, los niños obesos tienen
en sus intestinos unas proporciones muy diferentes de las bacterias Bacteroides fragilis y
Bacteroides vulgatus que los niños de peso
normal. "El que estos cambios en la microbiota intestinal son una
causa o una consecuencia de la obesidad aún no se ha establecido, pero está
claro que la microbiota ayuda en la absorción de energía de
nuestros alimentos", afirmó Bervoets.
Gordon y su equipo planean ahora investigar la forma en que las variaciones en
microbiomas de nuestro intestino pueden afectar a la absorción de energía. "A largo plazo esperamos comprender la
interrelación entre el microbioma, el valor nutricional de los
alimentos que se consumen, y el estado nutricional de los individuos", declaró.
- Referencia: TheScientist.com, 9 mayo 2012, por Ruth Williams
- Referencia bibliográfica:
T Yatsunenko et al. “Human gut microbiome viewed across age and geography,” Nature, doi:10.1038, 2012.
- Imagen: Representación del cuerpo humano y las bacterias que predominan. Wikipedia, autor: Darryl Leja, NHGRI (2009).
¿Qué bichos habitan en tu intestino?
5/11/2012 09:19:00 p.m.

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